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Literatura de ciencia-ficción
Robot de juguete

Marcianos, grandes monstruos, robots, habitantes de tierras desconocidas por el hombre son entre otros los principales protagonistas de los relatos de ciencia-ficción. Desde que en 1927, Hugo Gernsback creó el término science-fiction, este género ha evolucionado mucho, pero sin perder su esencia: trasladar a los lectores a un mundo donde la fantasía, la ciencia y la tecnología se dan la mano convirtiendo cualquier posibilidad en una realidad.


Pero ¡ese rostro...! Es... es algo indescriptible. Apenas puedo contenerme para no alejar
mi vista de él. Los ojos son negros y brillan como los de una serpiente. La boca es como una v, de cuyas comisuras cuelgan gotas de saliva, que parecen temblar y dar latidos.
El monstruo -o lo que eso sea- apenas puede moverse.
 La invasión de la Tierra por parte
de malvados alienígenas dispuestos a terminar con la raza humana, es uno de los temas emblemáticos de la literatura de ciencia-ficción. Este fragmento pertenece a la famosa versión radiofónica de La guerra de los mundos, del autor inglés Herbert George Wells (1866-1946), uno de los precursores de este género y quien estableció las temáticas que lo regirían durante tres o cuatro décadas.

Especulación desaforada
En 1927, Hugo Gernsback crea el término science-fiction. Desde entonces, este género
ha experimentado profundos cambios. Surge como una rama de la literatura fantástica,
pero se diferencia de ella cuando empiezan a introducirse elementos de tipo científico. Isaac Asimov (EE.UU. 1920-1992), otro de los grandes del género, define estas historias como viajes extraordinarios a uno de los infinitos futuros concebibles. Tratan, básicamente, de sociedades, pasadas y futuras, probables o improbables, verosímiles o fantásticas, y sobre los personajes y sucesos posibles en esas sociedades. La ciencia-ficción tiene como límites las inagotables posibilidades de la ciencia y la tecnología, y especula libremente sobre estas alternativas. La imaginación de los autores consigue extrapolar la realidad hasta las más inesperadas consecuencias, conservando, eso sí, la lógica del mundo que se ha creado.

Otros mundos y sus habitantes
Los escenarios de los relatos y novelas de ciencia-ficción van desde las profundidades océanos inalcanzables para el conocimiento humano, hasta las arenas de planetas desérticos habitados por enormes gusanos de arena, pasando por naves espaciales, ciudades futuras y metrópolis devastadas por guerras nucleares. Sus personajes son marcianos, mutantes, robots, hombres invisibles, viajeros en el tiempo y toda clase de seres que la ciencia podría, eventualmente, descubrir o crear.

Joyas literarias
Muchos son los autores que han publicado obras de ciencia-ficción, pero las que aconsejamos a continuación destacan por su calidad:
Julio Verne: Aunque muchos de sus relatos se consideran de aventuras, también está presente la ciencia-ficción en Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra o De la tierra a la luna.
H. G. Wells:La máquina del tiempo, La guerra de los mundosEl hombre invisible.
George Orwell:1984, todo un clásico, que augura un siniestro futuro para la humanidad.
Clifford Simak:Ciudad.
Robert A. Heinlein:Historia del futuro.
Fred Hoyle:La nube negra.
Arthur C. Clarke: 2001: una odisea espacial o Cita con Rama, la gigantesca nave que aparece inexplicablemente en el sistema solar.
Theodore Sturgeon:Violación cósmica
Isaac Asimov:Los propios dioses,Fundación, El fin de la EternidadYo, robot, novela llevada al cine recientemente, donde el autor sugiere esa delgada línea que nos separa de la inteligencia artificial.
Ray Bradbury: los célebres relatos de Crónicas marcianasFahrenheit 451.
Frank Herbert: las intrigas galácticas y los monstruosos gusanos de Dune.
Jack Vance:Las diecisiete vírgenes.
Stanislaw Lem: descubre el misterioso océano de Solaris.
Philip K Dick: imprescindible toda su obra, La máquina preservadoraCantata 140, son buenos ejemplos.
Alan Dean Foster: y su televisado Alien, el octavo pasajero.
Ursula K. Le Guin:El cumpleaños del mundo y otros relatos.

Con estos autores -y tantos más-, notarás que, como experiencia, las lecturas de ciencia ficción son absolutamente adictivas. Y que después de ellas surge, al menos, una pregunta: ¿Hay otros mundos posibles?


8 de octubre de 2004


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