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Twitter: “blog”, mensajería instantánea y SMS

Hoy lo que prima en Internet es la participación. Lejos queda una Red fría en la que muchos veían riesgo de aislamiento social. La denominada Web 2.0 permite a los internautas ser parte activa en la construcción de esa gran tela de araña.

Y dentro de este mundo participativo van surgiendo interesantes propuestas, cada vez más sencillas -que al fin y al cabo son las que triunfan-, en las que el protagonista es y será siempre el usuario. Twitter es una de ellas. Y cuidado, porque engancha. 

Si el año pasado fue el de la explosión definitiva de YouTube, este 2007 promete ser el de Twitter. Esta aplicación es el máximo exponente de un fenómeno que se está extendiendo como la pólvora, el “microblogging”. Con Twitter (trino o canto de pájaros) cada persona se convierte en un “microblogger” que va contando lo que hace en cada momento, si tiene tiempo y ganas para ello, claro está.

El funcionamiento de esta herramienta es bastante sencillo. Sólo hay que darse de alta en la página web -es gratis-. Una vez registrado, el usuario dispone de un espacio donde va volcando sus impresiones y experiencias del día a día a través de frases cortas (no pueden superar los 140 caracteres, el tamaño máximo de un SMS en Estados Unidos). Así, lo típico es encontrarse mensajes como “voy al trabajo”, “estoy comiendo” o “ya vuelvo a casa”. La finalidad es responder a la pregunta “What are you doing?” (¿Qué estás haciendo?), que resume perfectamente la filosofía de Twitter.

La actualización de este diario personal se puede realizar bien a través de la propia web, mediante el teléfono móvil -enviando un SMS (desde España hay que mandar el mensaje al +44 7624 801 423)- o por medio de algún programa de mensajería instantánea, como Google Talk.

Muchos dirán dónde reside la gracia de todo esto. Pues básicamente en que cualquiera puede leer estos “microblogs” y dejar sus comentarios, eso siempre que no se restrinjan las visitas. Cada usuario puede invitar a sus amigos a participar en su Twitter. Estos incluso pueden recibir en su móvil, vía SMS, las sucesivas actualizaciones. Junto con los conocidos, también se puede crear un grupo de “followers” (seguidores), que se mantendrán al tanto de las andanzas del protagonista del Twitter.

En el trabajo
Pero más allá del mero cotilleo, esta herramienta puede tener también su valía desde el punto de vista empresarial. Gracias a que es un sistema instantáneo que permite estar conectado continuamente, puede resultar útil para aquellos grupos de trabajo que no se encuentran físicamente en el mismo espacio. Además, con Twitter un empleado puede saber lo que está haciendo su jefe en tiempo real o dónde se encuentra en todo momento, y viceversa. 

El mundo de la política tampoco es ajeno a Twitter y algunos políticos ya lo han aprovechado en beneficio propio. Es el caso de John Edwards, candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos en las elecciones del próximo año. Cualquier internauta puede seguir el día a día de la campaña de Edwards a través de su “twitt”.  

Músicos, actores y directores de cine, entre otros personajes del mundo del famoseo, también se han apuntado a este “Gran Hermano” sin cámaras que les puede servir de plataforma de promoción de sus trabajos. Algunos incluso permiten que se les conteste de forma privada. 

Imitadores
¿Y de quién es obra todo esto? Pues de Evan Williams, un tipo que ya había revolucionado las bitácoras online con la creación de Blogger, portal ahora en manos de Google. El boca a boca va camino de convertir su idea en uno de los acontecimientos de la Red de este año. De hecho ya le han salido unos cuantos clones para aprovechar el tirón.

En Alemania está Wamadu y en Japón, Mogu2. España no se ha quedado al margen del “microblogging” y ha surgido Trikir, que además de ofrecer las mismas opciones que Twitter, incluye algunas novedades como, por ejemplo, RSS de otras fuentes.

Como una película, una canción o un libro, esta nueva forma de comunicación cuenta tanto con admiradores como con detractores. Los primeros, los más, destacan la posibilidad de poder contar sus experiencias en tiempo real y que estas lleguen al instante a un gran número de personas; los segundos, los menos, no ven en Twitter más que una moda pasajera sin interés alguno.

 

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10 de julio de 2007


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