En sus comienzos, Internet era un conglomerado de páginas con información de diversa índole que el usuario se dedicaba a observar sin más. En ningún momento requería la participación del internauta. Para bien del mundo en general, esto ha cambiado. Ahora la de Red pide a gritos interacción con quien está frente a la pantalla.
Este término surge durante una “tormenta de ideas” de la empresa editorial norteamericana O´Really Media, fundada por el “gurú” Tim O´Really. Los participantes hablaron de la evolución que estaba experimentando Internet. A partir de aquí la palabra se propagó como la pólvora, dando lugar a una exitosa conferencia (Web 2.0 Conference) y se fueron sentando las bases de una nueva forma de entender la web en donde la prioridad es el usuario.
En la Web 2.0 las aplicaciones tradicionales se han convertido en aplicaciones que funcionan a través de Internet enfocadas al internauta. Lo que prima es la participación y la comunicación. Para ello se pone en sus manos una serie de herramientas, muy sencillas, que antes sólo estaban disponibles para personas con conocimientos técnicos muy avanzados. En consecuencia, ahora cualquiera puede crear una página propia sin tener ni la más remota idea de programación, dar su opinión sobre cualquier tema o compartir contenidos con otros internautas. Internet se acerca al usuario y no al revés, como sucedía antes.
Blogs, wikis y redes sociales
Son varios los servicios que marcan la transición de la Web 1.0 a la Web 2.0. Por un lado están las aplicaciones online y, por otro, los sitios que permiten compartir diferentes contenidos, como direcciones, fotos, vídeos o noticias.
El vertiginoso avance de las nuevas tecnologías permite que, ahora, una página de Internet pueda utilizarse como si del ordenador se tratara. Así, las herramientas web ofimáticas (por ejemplo, las de Google Docs) ofrecen la posibilidad de generar documentos como los de Word o Excel. Los programas residen en servidores remotos y el usuario no tiene que descargárselos; únicamente tiene que bajarse una aplicación para poder acceder a ellos.
De esta forma, se pueden guardar archivos (informes de trabajo, currículos...) en el servidor de la compañía que ofrece la herramienta en lugar de en el disco duro del ordenador. Así estarán a salvo de averías o errores en el equipo o en un dispositivo móvil que darían al traste con toda la información, con la ventaja añadida de que se puede acceder a ellos desde cualquier lugar.
La otra característica de la Web 2.0 es la participación y la posibilidad de compartir contenidos. Dentro de este ámbito destacan los wikis, termino hawaiano que identifica a los sitios que pueden ser modificados en tiempo real por cualquier internauta. El wiki por excelencia es la enciclopedia virtual Wikipedia. En este apartado se incluyen también las bitácoras o blogs y los podcast, así como los servicios RSS y la sindicación de contenidos.
Las comunidades virtuales o redes sociales también han marcado la evolución hacia la Web 2.0. Las más exitosas, MySpace y Facebook. Son sitios web de interacción social formados por perfiles personales de usuarios. Incluyen redes de amigos, grupos, blogs, fotos, vídeos y música. Además, disponen de una red interna de mensajería que permite a los miembros de esa comunidad comunicarse entre ellos.
Otros espacios de carácter social que ya han pasado a formar parte de la historia de la nueva Internet son YouTube (es.youtube.com), en el campo del vídeo, y Flickr, en el de la fotografía. Ambos sitios deben su popularidad a la generalización de la banda ancha y de las videocámaras y cámaras de fotos digitales, así como a la expansión de la telefonía móvil y a la aparición de terminales multimedia.
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