Las piscinas climatizadas son una excelente opción para seguir practicando natación en invierno, pero la oferta acuática es mucho más amplia.
Comenzar la jornada con una sesión de natación en la piscina supone un ejercicio aeróbico que proporciona una gran dosis de energía y especialmente en los días en los que las temperaturas son más bajas, resulta especialmente reconfortante.
El agua de las piscinas climatizadas suele estar a unos 33º de temperatura y ello facilita la práctica de este deporte, el único que pueden practicar desde bebés hasta mayores. De hecho, las piscinas climatizadas son un lugar de aprendizaje para los más pequeños a lo largo del curso escolar, donde acuden tanto a prender como a perfeccionar su estilo. Las primeras sesiones se caracterizan por un contacto inicial con el agua y una adaptación al medio acuático por medio de actividades lúdicas y recreativas.
Alternativa al gimnasio
Sin embargo, las piscinas no sólo sirven para nadar sino que pueden convertirse en una alternativa al gimnasio, un lugar donde tonificarse y relajarse. Además, el agua multiplica la intensidad del ejercicio que se realiza y puede servir también para completar el entrenamiento habitual pero sin llegar a sobrecargarse.
Las piscinas de agua caliente son excelentes para la práctica del watsu, una adaptación de la técnica del shiatsu que descomprime las vértebras, moviliza las articulaciones y proporciona una sensación de relajación y bienestar. En las sesiones, un instructor sostiene al alumno mientras ejerce presión manual en los puntos de acupuntura, un ejercicio indicado para personas con problemas articulares, de espalda o estrés. Al realizarse sumergidos en agua caliente, se consigue una gran relajación.
Otra modalidad relajante es el swan, una tabla de gimnasia que combina técnicas de tai chi con música. Para realizarla, un tubo de respiración con radiofrecuencia va transmitiendo las indicaciones. Si se va a pasar mucho rato en el agua suele ser recomendable vestir un traje de neopreno en los meses de invierno, ya que el agua de la piscina, aunque climatizada, no alcanza las cotas de calor que se registran en el watsu.
La natación fitness, además de tonificar los músculos, permite ejercitar de forma suave el aparato pulmonar y cardiovascular. Es un deporte recomendado por los especialistas médicos porque además de regular la respiración, evita el riesgo de lesiones, estimula la circulación y facilita la práctica de los ejercicios gimnásticos a cualquier edad, independientemente de la condición física.
Permite mejorar la técnica de natación y la condición física con diferentes tipos de ejercicios en el agua e incluye modalidades de entrenamiento como el aquabuilding, cardioaquagym, aquaboxing o aquastretching, que se convierten así en una alternativa a la gimnasia de mantenimiento o las pesas. Para realizar este fitness acuático, tan sólo se necesitan unas aletas más cortas que las de submarinismo para favorecer el aleteo y la tonificación y unos guantes acuáticos que sirven para potenciar la musculación.
Bicicletas en el agua
Otra posibilidad que se ofrece son las clases de aquaspinning. Se utilizan bicicletas especiales, ancladas al recinto de la piscina y con las que se consiguen los mismos resultados que en el gimnasio pero en la mitad de tiempo. Además cuenta con la ventaja de que, al estar sumergido, se evita la sensación de calor que produce el ejercicio. Sirve para aumentar la resistencia física, fortalecer los músculos, mejorar el sistema cardiovascular y perder calorías.
La piscina también puede utilizarse como un campo de entrenamiento para practicar aquarunning, una modalidad de carrera en el agua pero sin riesgo de sobrecargas ni lesiones. Con esta técnica se obtiene una rápida tonificación, se reduce la frecuencia cardíaca y se consume un alto porcentaje de calorías.
Los profesionales médicos recomiendan la práctica de la natación en diferentes terapias, para superar situaciones de estrés, así como en el tratamiento de patologías como las molestias musculares, las hernias, casos de discapacidad física y motora.
Después del atletismo, la natación es el segundo deporte olímpico. Las personas que practican ejercicio físico con regularidad presentan modificaciones morfológicas y funcionales que les van a permitir, por una parte, prevenir o retrasar la aparición de determinadas enfermedades y, por otra, mejorar su capacidad a la hora de realizar un esfuerzo físico.
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