La alimentación es uno de los factores que más influye en la pérdida del cabello. La raíz del pelo está en contacto con los vasos sanguíneos.
De donde obtiene oxígeno, vitaminas y minerales, de ahí que una dieta poco equilibrada tenga su reflejo en un aumento de la caída capilar, poco brillo y más fragilidad. El estado del cabello delata el nivel de salud del organismo. Dejando aparte el hecho de que factores externos como el sol o el viento pueden afectarlo negativamente, su aspecto es un delator involuntario y, en ocasiones, síntoma de problemas de otra índole.
Todas las enfermedades influyen en el cabello en mayor o menor medida y los análisis minerales de éste aportan información sobra las causas que originan estas alteraciones. Los fármacos, el estrés o el insomnio pueden dejarlo sin brillo y desvitalizarlo. Si el pelo está frágil y fino o presenta las puntas estriadas puede indicar que la persona padece algún trastorno metabólico, mientras que si se observa mate y débil suele ser reflejo de problemas psicológicos.
Por lo general, una cabellera que se encuentre sana viene a perder entre cincuenta y cien cabellos diarios, una pérdida que puede acelerarse debido a factores genéticos, el ritmo de vida más o menos acelerado o posibles trastornos hormonales.
Aportar vitaminas y minerales
Pero sin duda, la alimentación es uno de los factores más influyentes y una dieta equilibrada aportará los elementos necesarios para que el pelo brille sano y fuerte. Hay que tener en cuenta que, especialmente en la época de los cambios de estación, conviene aportar dosis extras de vitaminas, minerales y oligoelementos para poder fortalecerlo.
Algunas vitaminas actúan directamente sobre el cabello. Así, la vitamina A (leche, huevos, mantequillas …) desempeña un importante papel en la regeneración de los tejidos y en el buen funcionamiento del cuero cabelludo, las vitamina B5 y B8 son conocidas por su acción sobre el cabello y en concreto la vitamina B6 y el sulfato de zinc son necesarios por su acción seborreguladora, en los casos en los que la caída se debe a un exceso de seborrea. En el caso concreto del zinc, su carencia afecta especialmente al crecimiento del pelo, pierde volumen y longitud, está sin brillo e incluso puede derivar en una alopecia. Las principales fuentes de este mineral son la carne, el germen de trigo, los quesos y huevos.
La vitamina E (cereales, frutos secos, huevos y vegetales) refuerza la circulación sanguínea y ejerce una función tonificante, mientras que la vitamina H o Biotina (cereales, leche y verduras) mantiene el mecanismo graso de la piel que protege de la caída capilar.
Junto con las vitaminas, el pelo necesita minerales para recuperar los nutrientes perdidos como el cobre (nueces, cacao …) hierro (legumbres, hígado, huevos...) o el potasio (plátanos, legumbres...) y proteínas, abundantes en la carne y el pescado y que contribuyen a mejorar la fuerza del cabello. El déficit de hierro provoca caída, sequedad y fragilidad.
Otro mineral esencial es el azufre, parte integrante de los aminoácidos que ayudan a construir los tejidos y que posibilitan que el cabello esté más brillante. Abunda en los alimentos ricos en proteínas, carnes magras, alubias secas, huevos, cebollas y repollo.
Brillante e hidratado
Un importante alimento para nutrir la piel desde dentro es la levadura de cerveza, que contiene una elevada cantidad de proteínas fáciles de asimilar, aminoácidos esenciales, vitaminas (especialmente del grupo B y E) y minerales (zinc, cobre, fósforo, potasio, cromo, selenio y hierro) Su ingestión regular permite equilibrar la piel y contribuir así a mejorar de forma espectacular el estado del cabello.
Para que el pelo brille, las escamas que envuelven cada cabello deben estar lisas, de forma que la superficie del cabello está envuelta y la luz se refleje. Esto se consigue con una buena nutrición, en la que están especialmente indicados la soja y el aceite de germen de trigo, rico en ácidos grasos esenciales y el que mayor cantidad de vitamina E contiene entre todos los alimentos. Si el problema es que se muestra quebradizo, hay que aportar proteínas a la raíz del cabello para que éste sintetice keratina, su principal componente.
Además de la alimentación, se debe hidratar el cabello con tratamientos capilares, previos al lavado con el champú, aprovechando cuando la piel está relajada. A la hora de aclarar, no se debe emplear agua excesivamente caliente, porque reseca los folículos, más bien al contrario, es recomendable realizar el último aclarado con agua fría, para dejar el cabello más fuerte y brillante. Una vez a la semana es conveniente aplicarse una mascarilla capilar para hidratar y nutrir en profundidad.
Lo + leído