Repsol YPF

Logo Repsol

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > Sin salir de casa > Reportajes > Salud
Cuidar el cutis en invierno
cutis femenino

Las bajas temperaturas y el viento propios del invierno agreden la piel del rostro, especialmente sensible a los agentes climatológicos. Saber protegerla y cuidarla durante este periodo del año resulta fundamental para que siga luciendo luminosa y tersa. La prevención, además, contribuirá a que tu cutis llegue a la primavera con agresiones y deterioros que si no se atajan a tiempo, serán más difíciles de paliar.


Hidratación: principal objetivo
Uno de los primeros efectos del frío sobre el cutis es la deshidratación o pérdida de agua. Esto conduce a un desequilibrio cutáneo que produce tirantez e irritaciones. Además, hay que sumar un fenómeno poco beneficioso: los cambios bruscos de temperatura que se producen al entrar desde el exterior en zonas con calefacción.

Para mejorar el aporte agua, es conveniente utilizar cremas con una acción hidratante superior a la normal y utilizar de forma regular mascarillas con características similares, combinando todas ellas con limpiadoras y leches desmaquillantes que posean igualmente agentes hidratantes.

Curar las irritaciones
Otro aspecto a tener en cuenta es el relacionado con efecto calmante y cicatrizante de algunos cosméticos, ideal para tratar rojeces e irritaciones. En este campo se pueden encontrar multitud de fórmulas, entre las que destacan los tónicos y lociones. Algunos de ellos, incluso, están compuestos por plantas y sustancias naturales (manzanilla y tilo, aloe vera).

Diferentes tipos de piel
Aunque el frío ataca a todas las pieles, resultan especialmente perjudicadas las secas y sensibles. En el primer caso, habrá que optar por productos que luchen contra el envejecimiento, ya que este tipo de cutis es más propenso a las arrugas. Las vitaminas C y A, y los compuestos antirradicales libres van bien tanto para tratar las líneas de expresión como para retrasar su aparición. No hay que olvidar que la tirantez cutánea que provocan las bajas temperaturas hace que esta última se note más.

Para las pieles sensibles, el nivel de protección de los cosméticos debe ser muy alto, con filtros solares con un factor elevado, una medida se puede hacer extensiva a todos los tipos de cutis. Las cremas ricas en aceites, nutritivas y con antioxidantes son otra buena alternativa. Por su parte, las pieles grasas deben adaptar siempre las fórmulas a sus necesidades y conviene pedir consejo antes de adquirirlas. Por otro lado y con el fin de luchar contra la sequedad ambiental tan nociva para la piel, se recomienda el uso humidificadores en lugares con calefacción.

Limpieza a fondo
Como en invierno también se suele pasar más tiempo en ambientes cerrados y contaminados, se impone una limpieza diaria del cutis por la mañana y la noche. Ésta debe ser profunda pero poco agresiva. Además, se debe completar con tratamientos más intensivos una vez por semana. Asimismo, es importante no tomar duchas muy calientes, sino de agua tibia, ya que resultan relajantes para la piel y disminuyen los contrastes bruscos de temperatura que tanto le perjudican.

Especial atención al contorno de ojos
Para preservar el contorno de ojos se hace imprescindible utilizar fórmulas específicas que además de hidratar y nutrir la zona, contribuyan a reducir bolsas e irritaciones y, sobre todo, las ojeras que se notan más ahora que el broceado veraniego ha quedado atrás. En este sentido, existen multitud de productos que ayudan a mejorar la microcirculación de la zona haciéndolas menos visibles. Curiosamente el frío, pero aplicado de forma local mediante compresas calmantes, contribuye a reducirlas. El uso de las gafas de sol tampoco está de más para salvaguardar los ojos y su contorno de los rigores invernales, y para los labios, nada mejor que cacaos nutritivos o barras de labios muy hidratantes.

Y en la nieve
Si se realizan excursiones a la nieve, la protección del rostro debe ser todavía mayor. Aquí es posible emplear pasamontañas u otras prendas que lo dejen mínimamente al descubierto y utilizar una protección solar elevada (por encima de 30), ya que en zonas de montaña la incidencia del astro rey es superior. Eso sí, las cremas deben renovarse cada tres horas como mínimo. Igualmente, hay que ser cuidadosos a la hora de proteger la nariz (que se quema fácilmente), así como los labios (se puede echar mano de la manteca de cacao), todo ello sin no olvidar que una vez se ha regresado de la montaña, resulta imprescindible nutrir e hidratar la piel de nuevo y en abundancia.

13 de enero de 2005


Acceso a Confianza online