Se desconocen sus causas pero cuando la fibromialgia aparece, el dolor se apodera de los músculos, de una forma que recuerda los casos de reumatismo. Aunque se siente, la enfermedad sin embargo no se muestra y la prueba es que cuando se realizan las pruebas, éstas suelen arrojar resultados negativos. El 90% de las personas afectadas por esta enfermedad son mujeres.
Como su propio nombre indica, la fibromialgia es una enfermedad reumática crónica que se caracteriza por una sensación de fatiga acompañada de un fuerte dolor muscular. En el estado español, entre un 2-3% de la población sufre esta dolencia y quienes lo padecen experimentan una sensación generalizada de que le duele todo el cuerpo. Aunque predominantemente afecta al sexo femenino entre los 20 y 40 años, también puede manifestarse en niños y ancianos.
Aunque se desconocen las causas que pueden originar este proceso, se cree que situaciones de estrés fuerte, depresiones o ansiedad podrían desembocar en fibromialgias, aunque no está comprobado científicamente.
Por lo general, el diagnóstico suele tardar años en llegar, aunque cada vez se registran más casos, no porque haya una mayor incidencia sino porque antes si siquiera se planteaba la posibilidad de que se tratase de esta enfermedad.
Dolores intensos
Los síntomas son unos dolores parecidos a las agujetas pero mucho más intensos que a veces impiden que la persona pueda dormir con normalidad ni desempeñar su trabajo, por lo que, en ocasiones se tiende a confundir con una depresión. Este dolor se sufre en todo el cuerpo, aunque puede comenzar en una región determinada extenderse a otras al cabo de un tiempo. Además, su intensidad puede variar según la hora del día, el clima, los patrones de sueño, la fatiga nerviosa o el nivel de actividad física.
Se ha observado en muchos enfermos un descenso de la serotonina, un neurotransmisor modulador del sueño, el dolor y la respuesta inmunológica, así como una sensación de fatiga y abatimiento, apnea nocturna, miclonías del sueño (movimientos bruscos de brazos y piernas) y bruxismo (rechinar de dientes).
Cabe destacar que un elevado porcentaje de personas con fibromialgia sufre trastornos del sueño ya que, aunque se duermen con facilidad se despiertan también con frecuencia. En consecuencia, se levantan al día siguiente sintiéndose cansadas, aunque hayan dormido durante toda la noche. Esta fatiga puede reflejarse como una apatía o en casos más extremos como una sensación de agotamiento. El sueño profundo es fundamental en muchas funciones del organismo como la reparación de tejidos o la regulación de hormonas. Por eso, en ocasiones se prescriben medicamentos que potencian los niveles de serotonina en el cuerpo.
Los dolores de cabeza y las migrañas son también síntomas comunes, así como los dolores abdominales y el llamado “síndrome de colon irritable” caracterizado por estreñimiento alternado con diarrea, dolor abdominal, gases y náuseas. Afortunadamente, no causa deformidades y el dolor en general no suele empeorar con el tiempo, aunque algunas personas afectadas pueden llegar a tener síntomas tan severos que les imposibiliten desenvolverse bien tanto en el trabajo como en su vida social.
Los “puntos gatillo”
El cuerpo cuenta con 18 zonas sensibles al dolor, que delatan a la persona con fibromialgia. Los especialistas las denominan “puntos gatillo” y sirven para dictaminar si los síntomas que padece una persona se deben a esta enfermedad o a otra patología.
Se trata de una técnica que el Colegio Americano de Reumatología adoptó en 1990. Consiste en establecer los citados 18 puntos en distintas zonas del cuerpo que van desde la nuca, alrededor del cuello y la columna vertebral, trapecios, columna dorsal, zona lumbar, codos, cara externa de las caderas y cara interna de las rodillas. Se considera que una persona padece fibromialgia cuando al hacer el médico presión sobre estas zonas, el paciente experimenta dolor, al menos, en doce de ellas. Además se tendrá en cuenta que se sufran dolores generalizados desde varios meses antes, sin que exista ninguna otra enfermedad que pueda justificarlos.
La fibromialgia es una enfermedad crónica, aunque su impacto sobre la vida cotidiana del paciente puede tener mayor o menor repercusión. Es fundamental que el paciente esté bien informado, que conozca el proceso de su enfermedad, y que sepa que aunque la fibromialgia produce mucho dolor, no es una enfermedad degenerativa.
Suele recomendarse que la persona afectada continúe realizando sus actividades con normalidad ya que si se tiende al reposo los músculos pueden inutilizarse y atrofiarse. Se recomienda practicar deporte con moderación y también someterse a técnicas de relajación de cara a saber adecuarse a los problemas psicológicos que suelen asociarse a esta enfermedad. Paralelamente se establecen tratamientos farmacológicos en forma de analgésicos para combatir el dolor, antidepresivos para los casos de depresión, así como otros específicos para los trastornos del sueño o los problemas asociados como el colon irritable.
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