Excesos navideños y malas digestiones - repsol.com

Repsol YPF

Logo Repsol
Casa y Hogar Sin salir de casa

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > Sin salir de casa > Reportajes > Salud
Excesos navideños y malas digestiones
Dulces navideños

Las Navidades son unas fechas en las que aumenta la actividad social y se come y bebe más de lo habitual. Esta ingesta excesiva impide que el cuerpo sea capaz de asimilar tantas cantidades y, como consecuencia, aparecen las indigestiones. Aunque en sí no son una enfermedad, se pueden llegar a padecer de forma crónica, en cuyo caso se presentan mayores complicaciones.


Los menús navideños se caracterizan por su abundancia. Es habitual comenzar con algunos entrantes, seguidos de platos base de carnes o pescados y no suelen faltar los buenos vinos, generalmente en cantidades superiores a las debidas. Pero si algo caracteriza estos días festivos son los exquisitos postres que culminan las comidas. Turrones, mazapanes y otros dulces se suman a la lista, acompañados de licores y demás bebidas alcohólicas. Toda esta combinación dentro del estómago sólo puede provocar malestar.
 
Los expertos siempre recomiendan que, aunque se coma de todo, la ingesta se haga con prudencia ya que, por lo general, los menús festivos suelen ser ricos en proteínas y grasas. Si se va a celebrar una comida importante en el día, un truco para no pasarse consiste en no picar entre horas, en todo caso una pieza de fruta, infusiones o un yogur.
 
Los aperitivos son una parte muy importante del menú y deben estar siempre en función del resto de las preparaciones culinarias. Sin embargo, pueden elaborarse ligeros a base de pavo, salmón o queso fresco, dejando a un lado la mantequilla. Cuando los platos principales contengan un porcentaje alto de proteínas como pescados al horno o carnes asadas, se pueden preparar unos entrantes ligeros a base de hortalizas, verduras y guarniciones con distintas ensaladas. Estos platos son especialmente recomendables si entre los comensales hay personas con problemas de salud como diabetes o colesterol alto.
 
Es preferible dar prioridad al pavo u otros tipos de ave. Tienen muy pocas calorías si se preparan asados y sin piel y son más fáciles de digerir que otras carnes como el cordero, la caza, los embutidos o el fiambre. Si resulta imposible resistirse a los dulces, es preferible decantarse por macedonias o sorbetes y reducir lo más posible los mazapanes y turrones ya que son muy calóricos y contienen principalmente azúcar, almendras, miel, harinas y grasas.
 
Aparece la indigestión
A pesar de todo, las indigestiones suelen aparecer con frecuencia, ocasionando cuadros de náuseas, dolor de estómago, hinchazón abdominal y flatulencias. No se trata de ninguna enfermedad sino una dolencia ocasionada por una sobreproducción de los ácidos potentes y enzimas que facilitan el proceso de digestión, que acaban lesionando las membranas mucosas que recubren el estómago.
 
Suele prolongarse durante unas setenta y dos horas en las que conviene tomar abundantes líquidos y tomar una alimentación carente de grasas. Si se prolonga demasiado tiempo o no se mejora, habrá que consultar al médico para determinar las causas de este malestar, ya que puede estar ocasionada por otros problemas como una úlcera o un bloqueo en los intestinos.
 
De cualquier manera, la mejor forma de prevenir este trastorno es bien sencilla y consiste tan sólo en controlar la cantidad de comida que se ingiere. No hay que abusar, ser conscientes de que hay alimentos más pesados que otros y que conviene parar de comer antes de que el organismo se sature. Comer de todo sí, pero en pequeñas cantidades.
 
También hay que tener en cuenta que conviene dejar pasar unas dos o tres horas desde que termina la cena y hasta el momento de acostarse. Asimismo es recomendable sustituir el café posterior a la comida por infusiones como la manzanilla o la menta que, además, reducen la flatulencia. Por último, es conocido el efecto perjudicial del licor en el proceso de digestión, por lo que no conviene abusar ya que se puede incrementar el riesgo de padecer algún trastorno estomacal.
 
Tras la celebración, la resaca
Tanto en Navidades como en otras celebraciones, es frecuente beber demasiado alcohol, consecuencia de lo cual aparece la resaca. El proceso es similar al que ocurre con las indigestiones: el organismo se protege de la intoxicación segregando enzimas que metabolizan las toxinas pero cuando los niveles de estas sustancias tóxicas son excesivos, la capacidad del cuerpo para metabolizar es menor. En este punto se produce la resaca, caracterizada por cefaleas agudas, acompañadas de dolor muscular, diarrea, disminución de la sensación de hambre y malestar general.
 
Son síntomas que duran unas veinticuatro horas y para combatirlos se recomienda ingerir leche con un poco de bicarbonato, alimentos y bebidas ricos en fructosa, además de zumos de frutas que favorecen la reposición de las vitaminas A y C que se pierden con la sudoración y la orina. También conviene consumir gran cantidad de agua para prevenir la deshidratación y especialmente beber varios vasos antes de acostarse, para que al día siguiente la recuperación no sea tan costosa. Por otra parte, es preferible no forzar el estómago y durante el día posterior comer alimentos suaves, como arroz o pescado hervido, muy adecuados para reponer las sales perdidas y el potasio.

21 de diciembre de 2005


Lo + leído

Acceso a Confianza online