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La importancia de cuidar la vista

La influencia de las nuevas tecnologías en el desarrollo del trabajo cotidiano, unidas al progresivo paso de los años, hacen que los ojos se vean sometidos a un importante esfuerzo todos los días.

La mayor parte de las personas tienen algún problema visual en un momento determinado. Para algunas, los objetos lejanos dejan de verse con nitidez y a otras, leer la letra pequeña les supone un gran esfuerzo. Si la visión es deficiente, suele desembocar en dolores de cabeza y de cuello, cuesta mantener la estabilidad y se producen molestias y bajo rendimiento, no sólo en la jornada laboral sino también a nivel infantil, ya que los niños no quedan al margen de este tipo de problemas. 

Siempre que se pueda, conviene utilizar luz natural y si no queda más remedio, recurrir a la artificial. En cuanto al ordenador, procurar que la pantalla esté a unos 60 centímetros de los ojos y que no haga brillos. 

Hay que tener en cuenta que las deficiencias visuales, si no se corrigen, pueden ir agravándose con el paso del tiempo. Son muchas las personas que ven mal pero no lo saben. Sin embargo, este tipo de problemas a menudo son fáciles de tratar, con gafas graduadas o lentes de contacto. 

Cuando se decide acudir al oftalmólogo, especialista en la exploración, diagnóstico y tratamiento de los ojos y las enfermedades oculares, éste examinará la estructura del globo ocular y realizará algunas sencillas pruebas, como comprobar la agudeza visual (la persona describe letras o símbolos de diferentes tamaños que el oculista proyecta en una tabla estandarizada) o el campo visual, prueba con la que se evalúa la visión periférica o lateral. También suele realizarse una tonometría en la que, aplicando un breve soplo de aire en el ojo se puede determinar la presión del fluído que hay en el interior de éste. 

Tipos de lentes
Los problemas más comunes son la miopía, seguida de la vista cansada y el astigmatismo. En función de la dolencia que aparezca, las lentes serán distintas. Quienes sufren de miopía ven mal de lejos, porque los rayos convergen delante de la retina. Esto se corrige utilizando unas lentes cóncavas. Con la hipermetropía sucede todo lo contrario: la imagen se forma detrás de la retina, se ve mal de cerca y se deben usar unas lentes convexas para corregirla. La presbicia o vista cansada surge porque se pierde la capacidad de acomodación o de enfoque de los objetos cercanos, algo que suele ocasionar fatiga visual y dolores de cabeza. También se corrige con lentes convexas. Los que padecen astigmatismo tienen los radios de la curvatura de la córnea elípticos, en lugar de esféricos y esto suele asociarse con uno de los dos problemas anteriores. Se corrige empleando unas lentes cilíndricas.

Una de las opciones que existen en el mercado son las lentes progresivas, que se utilizan para compensar un campo visual de lejos, otro de cerca y unas distancias intermedias. De esta forma, el ojo puede recuperar una visión similar a la previa a la presbicia. No se producen saltos de imagen, como a veces sucede con las bifocales aunque, al igual que éstas, requieren un período de adaptación. 

Ventajas de las gafas
Las gafas no están en contacto directo con los ojos y sus ventajas, en comparación con las lentes de contacto, son que éstas últimas no pueden utilizarse en casos de afecciones oculares (conjuntivitis…) hasta que el órgano no se haya recuperado totalmente. Además, el uso prolongado de lentes de contacto puede producir sequedad en el ojo con las consiguientes molestias o lesiones oculares, debido al roce de la lente con el globo ocular. 

Las revisiones periódicas de la vista siguen siendo una asignatura pendiente ya que buena parte de la población no está concienciada de la importancia de la prevención y espera hasta tener algún problema para acudir al especialista. Por lo general, casi un tercio de las personas renueva sus gafas “sólo” cuando lo necesita, con lo que pueden pasar más de cinco años sin que esto suceda. 

Aunque en el mundo de la moda las gafas se consideran un complemento estético de primera línea, generalmente éstas se cambian tan sólo cuando se rompen o pierden y es poco frecuente que se tenga más de un par. Sin embargo, poco a poco factores como la estética se están imponiendo y cada vez son más las personas que valoran un buen asesoramiento en este sentido, en el momento de elegir una montura. Los gustos se decantan por las metálicas, seguidas de las de pasta y las monturas al aire.  

21 de marzo de 2007


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