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Mesoterapia, al servicio de la belleza

Es un tratamiento terapéutico que consiste en aplicar fármacos con inyecciones subcutáneas. Está indicado en caso de trastornos circulatorios y también para combatir la celulitis, ya que ayuda a perder volumen.

Se puede considerar que el campo en el que más ha evolucionado la tecnología dedicada a la belleza ha sido la mesoterapia. Aunque en sus inicios era una técnica desagradable, por todo lo que tenía de dolorosa – se podían clavar hasta cien agujas a un paciente – el transcurso del tiempo ha servido para perfeccionar sus métodos de tal manera que poco tiene que ver con el tratamiento originario. 

Actualmente es una metodología efectiva, rápida y carente de efectos perjudiciales si quien lo realiza es un profesional médico. Consiste en tumbar al paciente en una camilla y en aplicar distintos fármacos por medio de múltiples inyecciones intradérmicas o subcutáneas en pequeñas dosis, administradas en la dermis, justo debajo de la piel y en la zona más cercana a la que hay que tratar. 

Previa desinfección de la zona a tratar, las inyecciones se aplican mediante una pistola de mesoterapia dotada de unas agujas cortas y finas. El pinchazo apenas produce dolor, ya que sólo se introduce la punta de la aguja. Los fármacos que se inyectan llevan una sustancia base y ésta favorece que las membranas celulares del tejido enfermo absorban el principio activo inyectado. Este principio activo dependerá del tipo de patología que se esté tratando. De cualquier forma, al ser inyectado, su acción es más directa que si se suministra por otra vía. 

Bajo control médico
Se trata de un procedimiento sencillo, rápido y con escasas contraindicaciones pero, aún así, es fundamental que se realice bajo estricto control médico y no debe dejarse en manos de una persona especialista en estética. 

Los medicamentos pueden ser alopáticos u homeopáticos.  Estos últimos ofrecen mayores garantías ya que permiten un tratamiento personalizado, no producen reacciones alérgicas y además tienen la gran ventaja de carecer absolutamente de efectos secundarios. Tienden a estimular la capacidad de reacción endógena del organismo y suelen ser aplicados con buenos resultados. 

La mesoterapia se asocia a técnicas de masaje que tonifican la piel y ayudan a drenar líquidos. Se utiliza para corregir la obesidad generalizada y algunos problemas derivados de ésta como la hipertensión, el aumento de colesterol y de triglicéridos o los problemas de psicomotricidad. 

Cuando se trata de una obesidad localizada, se emplea (asociada a tratamientos corporales reafirmantes) para combatir la celulitis en grado avanzado ya que produce una reducción del exceso de volumen corporal (especialmente en zonas localizadas como el abdomen o los muslos) y mejora el aspecto cutáneo. Para ello, utiliza sustancias que mejoran la circulación local de la zona afectada, favorecen el drenaje linfático, la eliminación de nódulos fibrosos, así como una combustión local de las grasas. También es una vía para depurar la sangre y eliminar toxinas. 

Varias sesiones
Asimismo, está indicada en caso de trastornos circulatorios (tromboflebitis, varices,  cicatrización de úlceras …), dolores crónicos, reuma, artrosis o artritis. Por lo general, suele ser necesario aplicar una media de diez sesiones, con una frecuencia semanal, aunque esta cantidad puede variar, en función de la evolución más o menos rápida de la patología que se trata. Una vez  terminado el tratamiento inicial, suelen aplicarse sesiones de mantenimiento. 

Aunque en muchos casos se siguen realizando unos pequeños pinchazos, puede aplicarse incluso sin agujas, por vía  percutánea  a través de la piel, mediante impulsos eléctricos  (electroforesis) o  energía ultrasónica (sonoforesis).

La mesoterapia homeopática se aplica también en el rostro, utilizando productos como el ácido hialurónico natural, que ayuda a corregir las arrugas faciales. Además contrarresta el envejecimiento, mantiene la hidratación natural de la piel y mejora su textura y luminosidad. Esta infiltración se realiza mediante una técnica de micropuntura. En los tratamientos faciales suelen aplicarse entre 5 y 10 sesiones. La frecuencia de éstas puede variar en función del estado de la piel. Si el cutis está muy estropeado será semanal y, en caso contrario, cada quince días. 

Este tratamiento de los tejidos desvitalizados y de las arrugas con medicamentos homeopáticos se diferencia del tratamiento alopático (realizado con fármacos convencionales) en que trata de estimular los tejidos para que éstos recuperen por sí mismos su funcionalidad biológica natural. Como resultado, la piel rejuvenece de manera global y presenta un aspecto mejor.

7 de agosto de 2007


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