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Propósitos para el nuevo año

Las celebraciones navideñas someten al cuerpo a fuertes excesos, con menús altamente calóricos que, además, se consumen en grandes proporciones. La mezcla de alimentos ricos en grasas y alcohol hacen que el organismo se resienta.

Son fiestas en las que se abusa de los embutidos, entrantes grasos, fritos, marisco, quesos, bombones, mazapanes, turrones y todo tipo de dulces. En estas fechas, el cuerpo llega a triplicar la ingesta de calorías y la respuesta del organismo se presenta en forma de digestiones pesadas y acidez. El proceso se caracteriza por una sobreproducción de los ácidos potentes y enzimas que facilitan la digestión y que acaba lesionando las membranas mucosas que recubren el estómago. 

Aunque estas molestias pueden presentarse a cualquier edad, lo más frecuente es que afecten a personas que ya padezcan trastornos digestivos, gastritis o úlceras hepáticas. Otra consecuencia suele ser la ingesta excesiva de azúcares, grasas y alcohol, que se acumulan en el cuerpo en forma de toxinas, colesterol y ácido úrico.

La popular “resaca” también hace su aparición por estas fechas, como resultado del exceso de alcohol. Se caracteriza por un malestar general con dolor de cabeza, sequedad en la boca y en algunos casos, náuseas y acidez de estómago. Para recuperarse, lo más adecuado es consumir gran cantidad de agua para prevenir la deshidratación, reponer la pérdida de vitaminas con zumo de naranja y frutas frescas y tomar alimentos suaves como arroz, consomé o pescado hervido, muy indicados para reponer las sales y el potasio que se pierden por el consumo de alcohol. 

Buenos propósitos
Concluídas estas fechas, el año comienza lleno de buenos propósitos y entre los prioritarios suele estar el recuperarse físicamente de los estragos que han causado las fiestas. 

Los expertos en nutrición aseguran que los españoles terminan las fiestas con una media que oscila entre dos y cuatro kilos de más. Para recuperar el equilibrio físico se debe seguir una “cura de desintoxicación” y eliminar esos kilos que se han acumulado. Este puede ser un buen momento para plantearse seriamente seguir una alimentación donde se incluyan todos los componentes de la pirámide nutricional. No obstante, hay que tener en cuenta que se debe dar un margen de tiempo al cuerpo para volver al peso perdido y no obsesionarse con la báscula. 

Conviene dejar a un lado los alimentos grasos que han caracterizado los últimos días, así como las bebidas gaseosas y la cafeína y recuperar precisamente aquellos alimentos que se han dejado de lado durante la Navidad, los que aportan vitaminas, minerales y antioxidantes, esto es,  seguir una dieta rica en lácteos, verduras y frutas. Hay que establecer un plan de alimentación sensato y no recurrir a dietas milagrosas, porque se puede caer en el temido “efecto yo-yo”. 

Como durante las fiestas el estómago se ha acostumbrado a ingerir grandes cantidades de alimento, no se puede hacer una dieta drástica. Por eso se recomienda tomar alimentos con pocas calorías en grandes proporciones, como ensaladas o cereales, que proporcionan sensación de saciedad. Una opción es ponerse en manos de un endocrino o apuntarse  a un curso de cocina natural, donde se enseña a preparar cereales integrales, algas, proteínas vegetales o postres sin azúcar que sólo utilizan productos naturales. 

Practicar deporte a diario
Aunque es difícil plantearse cambios bruscos, se recomienda asimismo hacer un poco de ejercicio diario y encontrar una hora para caminar ya que la falta de movilidad es otro de los grandes males que padece la sociedad de hoy en día. 

Los gimnasios experimentan a principios de año un considerable aumento de clientes, decididos a ponerse en forma practicando spinning, yoga, Pilates, tai-chi, aerobic o ejercicios de musculación. Sin embargo, hay que ser consciente que esta actividad requiere esfuerzo y continuidad. 

El descanso y las horas de sueño son fundamentales y en este sentido es recomendable reducir la vida social, sobre todo la nocturna, al menos durante las primeras semanas para dar tiempo al cuerpo para recuperarse. 

Si se es fumador, el comienzo de un nuevo año suele ser una fecha indicada para abandonar este hábito definitivamente. 

El problema suele ser que, una vez desintoxicado el organismo, se tiende a volver a la comida rápida, la alimentación a base de bocadillos y la bollería industrial, unidas a una vida sedentaria, algo que puede conducir a una indeseada situación de sobrepeso e incluso de obesidad. Por eso es fundamental la fuerza de voluntad para seguir la línea alimenticia y deportiva trazada. El cuerpo lo agradecerá. 

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2 de enero de 2008


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