
Toda sonrisa cautivadora tiene como condición una dentadura hermosa; toda dentadura hermosa es por definición una dentadura sana. De tales afirmaciones se desprende que el buen cuidado e higiene bucales.
Así como el uso de tratamientos terapéuticos adecuados, representan el primer paso para lucir dientes sin complejos. Aunque todos aquellos que viven con el ojo público pendiente de su imagen jamás descuidan el aspecto de su dentadura, la salud bucodental es algo muy serio que debe importarnos a todos, seamos o no carne de portadas.
Higiene bucal
El primer paso para conseguirlo es mantener una higiene bucal adecuada. Ésta pasa por algo tan básico como el cepillado después de cada comida y el uso de pastas dentífricas fluoradas, ya que el primero eliminará la placa bacteriana, y el flúor protegerá el esmalte dental y minimizará la acción de los ácidos. La placa bacteriana es el enemigo número uno de la dentadura, al depositarse sobre los dientes y por encima de la línea de las encías, provocando caries y gingivitis. La placa se forma por la acción de las bacterias que habitan en la boca, y que transforman los azúcares en ácidos, los cuales a su vez se combinan con los restos de comida y la saliva. Aunque los azúcares son responsables en gran medida de la caries dental, no hay que olvidar que con una buena higiene se pueden eliminar sus efectos, y que no es tan importante la cantidad de dulces que se ingieren como la frecuencia, aunque sea en dosis bajas, con la que se toman.
El cepillado de los dientes debe durar unos tres minutos haciendo que el cepillo llegue a todas las piezas; conviene mantener un orden, no olvidar la limpieza interior de los dientes y muelas, así como de la lengua. El cambio de cepillo es otra cuestión fundamental: no ha de usarse más de tres meses, y es mejor que su dureza sea media. Tampoco está de más emplear colutorios con flúor y seda dental, para limpiar los espacios interdentales.
Problemas y tratamientos
Pero todas estas medidas preventivas no son infalibles. En ocasiones, la enfermedad aparece y entonces lo más importante es detectarla cuanto antes. Esto hace imprescindible la visita anual al odontólogo, quien puede observar en fases primarias problemas como la caries. Cuando ésta afecta al esmalte dental no existe dolor; si ha llegado a la dentina, se producen molestias frente al calor o el frío; en el caso de que estén dañadas capas más profundas de la pieza, puede aparecer infección y los conocidos flemones. Por otra parte, la gingivitis es una dolencia periodental común que afecta a las encías, y que suele mostrar síntomas como el sangrado espontáneo y tras el cepillado. Las limpiezas bucales periódicas realizadas por un profesional pueden evitar que se convierta en una periodontitis, proceso que apareja la pérdida de piezas.
Cuando un diente o muela están cariados, la primera intervención es lo que se conoce como empaste. Para ello, se elimina la parte enferma y se reemplaza por una amalgama de metales preciosos, resinas o porcelana. En caso de que la caries sea más profunda se utilizan coronas y también se practican endodoncias, que consisten en la retirada del centro del diente, el tejido y los vasos sanguíneos con un sellado posterior.
Si una pieza se pierde definitivamente, es posible sustituirla por una prótesis fija, que se sostiene sobre los dientes que aun se conservaban. Por su parte, las prótesis removibles se pueden extraer, y van sujetas mediante ganchos en alguna pieza sana. Últimamente se han impuesto los implantes dentales por razones de comodidad, higiene y durabilidad. Se trata de piezas que se colocan en el hueso de los maxilares y que reemplazan a las raíces dentales. Cuando la pieza se integra en el tejido del hueso, se coloca la prótesis.
Dientes perfectos
A caballo entre lo terapéutico y lo estético, se encuentran los tratamientos de ortodoncia, capaces de corregir una disposición incorrecta de los dientes y muelas. Existen apiñamientos, protusiones dentales, mordidas inadecuadas o espacios excesivos entre las piezas, entre otros problemas habituales. La técnica más común son los brackets, pequeñas aparatos de metal, cerámica o plástico que el ortodoncista va moviendo hasta conseguir que los dientes se sitúen en la posición deseada.
Con un carácter más estético, se encuentran los tratamientos blanqueantes de la dentadura. Lo más habitual es emplear geles que se aplican mediante una férula y que actúan por la noche, pero también se utilizan técnicas con haces de luz , que dan resultados muy rápidos.
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