La Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid (BUC) se ha unido al proyecto de digitalización de libros de Google. La BUC se convierte así en la primera biblioteca de habla hispana que pasa a formar parte de Google Library Proyect, que ya permite el acceso a los fondos de las bibliotecas de las universidades de Oxford, California, Michigan, Harvard y Stanford, la pública de Nueva York y la del Congreso de los Estados Unidos.
El acuerdo firmado con el conocido buscador de Internet permitirá digitalizar todos los libros exentos de derechos de autor que la biblioteca de la institución académica madrileña, la más grande de España después de la Nacional, guarda en sus estanterías.
La BUC custodia miles de libros de dominio público, entre ellos colecciones de textos españoles antiguos, como una Biblia hebrea del siglo XII o el libro de astronomía de Alfonso X El Sabio. También se esconden entre sus paredes cientos de clásicos de la literatura española y textos escritos en francés, alemán, latín, italiano e inglés.
En formato digital, la Complutense cuenta con la Biblioteca Dioscórides, que permite consultar gratuitamente a través de Internet unos 2.500 títulos a texto completo de incalculable valor para la historia de la ciencia y de las humanidades.
Respeto a las obras
Se calcula que para el proyecto de Google se digitalizará alrededor del 10% de los más de tres millones de libros de la BUC, que son, más o menos, los que no están sujetos a derechos de autor. Las primeras obras en transformarse a formato electrónico serán las que se encuentran en la Biblioteca Histórica "Marqués de Valdecilla”.
El proceso de digitalización “conlleva un respeto total a la integridad material e intelectual de las obras, por lo que toda la que pueda correr el más mínimo riesgo será excluida”, asegura la universidad madrileña. Además, el sistema utilizado permite manipular los libros de manera que no son forzados y tampoco es necesario desencuadernarlos.
Los responsables del proyecto insisten en que se realizará de tal forma que el tiempo durante el que las obras no estarán a disposición del usuario será muy reducido. En cualquier caso, los usuarios tendrán total prioridad para consultar la obra que deseen. En este sentido, la institución precisa que el sistema permite localizarla y recuperarla con total sencillez, lo que facilita su circulación.
Como resultado de la digitalización se obtendrán dos copias. Una será propiedad de Google y la otra, de la Universidad Complutense, que podrá disponer de ella a voluntad siempre que en dicha actividad no haya ánimo de lucro.
Google proporcionará además una herramienta de búsqueda exclusiva para la biblioteca y sus usuarios que, a través de Google Book Search, incluirá acceso a la totalidad de las obras de Google Library Project, que cuando finalice contará con más de 15 millones de ejemplares.
La Complutense espera que con esta iniciativa aumente el uso de la colección de títulos que alberga, ya que la experiencia confirma que las versiones en papel de los libros digitalizados son más usadas que las de aquellos -de épocas y temáticas similares- que no han sido escaneados.
Un proyecto polémico
Google Book Search es un servicio de búsqueda en el texto completo de libros digitalizados y accesible a través de Internet. Está constituido por dos programas. Uno se dirige a los editores e incorpora libros con derechos de autor vigentes; el otro, dirigido a bibliotecas (Google Library Project), incorpora tanto documentos de dominio público como otros sujetos a “copyright”.
Cuando se trata de obras de dominio público se pueden hojear en su totalidad; cuando no, sólo es posible acceder a referencias bibliográficas de las mismas y a fragmentos del texto, acompañados de indicaciones sobre la biblioteca más cercana donde pueden consultarse o enlaces a sitios web donde el internauta podrá adquirirlas.
El proyecto ha estado rodeado de polémica desde el principio precisamente por el tema de los derechos de autor. Recientemente un grupo de autores y editores de EE.UU., Francia y Alemania demandó al buscador por escanear obras protegidas. A su juicio, esta es una práctica que, además de violar las leyes de protección intelectual, lleva a los consumidores a dejar de comprar libros impresos, lo que repercute en sus beneficios.
Google se defiende afirmando que lo único que hace es crear un índice electrónico y que sólo publica enteros aquellos libros cuyo “copyright” ha expirado. De los protegidos, sólo edita unas pocas frases tras una petición de búsqueda del usuario.
Y si no puedes con tu enemigo, únete a él. Esto es lo que han hecho muchas editoriales que han lanzado sus propios proyectos de digitalización de libros para mantener su cuenta de resultados y atraer a los internautas a sus sitios web.
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