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La Risoterapia:curar con una sonrisa
Mujer riendo

La risoterapia comenzó a ponerse en práctica en Estados Unidos, como apoyo en la recuperación y tratamiento de enfermedades, obteniendo resultados muy beneficiosos. Sin embargo, desde hace siglos es bien conocida la importancia de la risa y el sentido del humor, y está demostrado que el cerebro libera impulsos negativos cuando se estalla en carcajadas.


Se dice que hace más de 4.000 años existían unos templos en el antiguo imperio chino, donde las personas se reunían para reír con la finalidad de equilibrar su salud. Quienes visiten la India también pueden encontrar lugares sagrados en los que se practica la risa.
 
Reírse es algo muy serio. La risoterapia se plantea como una puerta  abierta a la relajación, utilizando técnicas para liberar las tensiones del cuerpo como la expresión corporal, ejercicios de respiración, masajes, el juego y la danza, masajes y técnicas para reír de manera natural, sana y extrovertida. El objetivo es conseguir, mediante el optimismo y el buen humor, que mejore el estado emocional de la persona y que afronte la vida cambiando la forma de pensar, de negativa a positiva.
 
Origen y evolución
La risa aporta múltiples beneficios ya que, además de eliminar el estrés y la ansiedad, ayuda en casos de problemas cardiovasculares y respiratorios, depresiones, insomnio y otros. La risoterapia lleva más de veinticinco años aplicándose con mucho éxito en países como Estados Unidos, Francia Canadá o Suiza, y mediante ella se pretende amortiguar el impacto emocional que producen las enfermedades. Se trata de conseguir que el paciente se abstraiga de su situación, liberando su mente de la tensión producida por la enfermedad y  que centre su atención en ideas o situaciones que le permitan sonreir.

Los primeros estudios acerca del efecto del humor sobre el cuerpo humano se realizados en los Estados Unidos en la década de 1930. Pero fue a partir de la década de los 70 cuando la risoterapia se dio a conocer definitivamente gracias al famoso caso de Norman Cousins, un conocido crítico y editor de Saturday Review a quien le fue diagnosticada una especie de artritis espinal muy dolorosa, que lo dejó lisiado. Los médicos le aconsejaron que probara a reírse para sentirse mejor. Así, Cousins comenzó a visionar películas de los hermanos Marx, y de El gordo y el flaco  y al reírse a carcajadas comenzó a sentirse mejor. Mientras más se reía, mejor se sentía físicamente. Combinando sus terapias de risa con dosis de vitamina C y siguiendo las indicaciones de los médicos, logró en unos meses curarse por completo de su enfermedad. Aunque no se puede asociar científicamente una relación causa-efecto, sí es cierto que se han dado un gran número de casos en los que el buen ánimo ha hecho mejorar considerablemente el estado del paciente.

Pero fue a finales de los ochenta cuando se confirmó como algo más que una teoría. Algunos hallazgos más encontraron que la risa estimula el sistema inmunitario y reduce los niveles del cortisol, una hormona del estrés en la sangre. Otros estudios demostraron que, por medio de la risa, aumenta la frecuencia cardíaca, se relaja la musculatura de brazos y piernas, se facilita la respiración y ayuda a  liberar de sentimientos negativos como la frustración y la ira.
 
Efectos positivos
Cualquier persona que lo desee, no sólo los enfermos, puede practicar la risoterapia. Por lo general, las clases constan de diferentes partes. Una primera, más teórica, donde se analizan los distintos tipos de risa que existen y se hace un repaso de esta fenómeno en las distintas culturas. Posteriormente se realizan ejercicios para relajar el cuerpo y especialmente para la zona de pulmones, espalda y estómago, de cara a facilitar las posteriores carcajadas. También se hacen ejercicios de comunicación, para que las personas asistentes comiencen a desinhibirse y finalmente, se ponen en práctica técnicas diversas con la finalidad de conseguir auténticas carcajadas.
 
Como consecuencia de reír abiertamente, se producen una serie de efectos en el organismo, todos ellos muy positivos para el cuerpo. Al estallar en carcajadas, se ponen en marcha unos cuatrocientos músculos, el diafragma realiza un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos, se estimula el bazo y se eliminan toxinas y la columna vertebral y las cervicales, donde generalmente se acumulan tensiones, se estiran.
 
Con las carcajadas la cabeza vibra, se limpian los ojos por efecto de las lágrimas y se despeja el oído y la nariz. Además, la piel se oxigena, porque entra el doble de aire en los pulmones. Por último, favorece la producción de endorfinas y encefalinas en el cerebro, un analgésico natural que protege de enfermedades. Se trata de neurotransmisores cuya función es combatir el dolor, disminuyendo la receptividad del organismo ante estímulos dolorosos. Por eso, mediante la risa y la relajación del sistema nervioso se suelen conseguir mejorías en los procesos de enfermedad.




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