Consultar a varias aseguradoras, definir con exactitud el contenido de la vivienda, examinar con detenimiento las coberturas en caso de incendio, siniestros relacionados con el agua, y robo, y delimitar el tipo de indemnizaciones, son algunos aspectos que el usuario ha de valorar antes de contratar un seguro de hogar.
Según un informe publicado por una revista especializada en el sector seguros, con datos de 25 compañías que cubren el 73% del mercado, el precio del seguro multi-riesgo del hogar, puede variar hasta un 100% para la misma vivienda, en virtud de la localización de la misma y de la empresa con la que se contrate. A la vista de esta información, queda claro que el consumidor debe solicitar varios presupuestos y valorar con exactitud las coberturas y las indemnizaciones ofertadas antes de firmar el contrato. Hay que leer las excepciones y exclusiones, que a veces se recogen en la letra pequeña, y plantear todo tipo de dudas y consultas al agente antes de cerrar el trato.
Frecuentemente, el seguro de hogar cuenta con una serie de parámetros similares en todas las compañías: tipo de vivienda (primera o segura vivienda y piso en inmueble o chalet), localización (se valora si es una zona con un alto índice de robos), medidas de seguridad (portero físico y servicio de alarmas de la vivienda), mobiliario normal (mesas, sofás, armarios, camas, ropa de vestir, muebles de cocina, aparatos de imagen y sonido), y mobiliario especial (objetos y aparatos cuyo valor supera una cantidad establecida por la aseguradora).
Es imprescindible que el usuario determine con exactitud qué tipo de bienes se incluyen en una u otra parcela, ya que actualmente, en muchos hogares hay electrodomésticos y productos tecnológicos de gran valor, como cocinas y electrodomésticos de diseño, televisores de plasma, ordenadores, consolas de última generación, cadenas de música, equipos de vídeo y fotografía. Conviene hacer hincapié también en las piezas y productos de autor, como las vajillas, cristalerías y cuberterías, los adornos, las antigüedades y las propuestas decorativas de edición limitada. No hay que olvidar las prendas, complementos y accesorios de marcas caras así como las joyas y relojes.
Coberturas e indemnizaciones
Es de vital importancia que el consumidor tenga claro qué es lo que cubre la compañía en caso de incendio, fallos imprevistos en el suministro eléctrico, siniestros relacionados con el agua, y robo. Una subida de tensión en la red eléctrica puede ocasionar el deterioro de televisores, equipos de música, teléfonos y ordenadores, entre otros aparatos. Hay que consultar al asegurador si la indemnización es total o parcial y si se establecerá con la reposición del producto o con el dinero en efectivo de su coste. Será el consumidor quién valore cuáles son los aparatos y objetos que requieren mayor protección, pagando por ellos una cantidad extra si fuera necesario para garantizar su total cobertura. En el caso de profesionales autónomos que trabajan con ordenadores, equipos de fotografía y otros aparatos, es imprescindible saber cuáles serán las indemnizaciones si se produce un robo o si un fallo en la red eléctrica daña el aparato, con el consiguiente perjuicio desde el punto de vista laboral.
El tema de los electrodomésticos también presenta puntos oscuros, pues algunas empresas no cubren el coste total de los mismos. Es aconsejable afinar al máximo en este sentido, preguntando al agente si la indemnización alcanzaría a los alimentos contenidos en el frigorífico ante un supuesto apagón en la red eléctrica. Conviene plantear todas las dudas al asegurador, por improbables o extravagantes que parezcan.
Una vez aclaradas las coberturas, hay que pasar al capítulo de las indemnizaciones y definir cuáles son los pasos a seguir: Teléfonos de comunicación de siniestros; plazos estipulados por la compañía para la notificación de los mismos; y documentos que deben presentarse para recibir las indemnizaciones. Este último aspecto es fundamental. En el caso de robo, se exige siempre la denuncia presentada a la policía. Si los daños han sido ocasionados por incendios, apagones, fallos de la red eléctrica, inundaciones o humedades, un perito de la empresa se acercará al domicilio y tomará nota de todos los muebles y aparatos perjudicados por el siniestro. Para la reposición o pago del coste de los mismos, reclamará al usuario las facturas de compra de los objetos. Esta es una premisa que no conocen todos los consumidores cuando contratan un seguro de hogar y que resulta prioritaria. Es necesario guardar las facturas de compra de todos los objetos que hay en el hogar, tanto de los incluidos en el apartado “mobiliario normal”, como de los apuntados en la sección “mobiliario especial”.
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