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Impermeabilizar la vivienda

La impermeabilización de la vivienda es una de las cuestiones prioritarias en las construcciones actuales. Un capítulo en el que las novedades principales vienen de la mano de los nuevos materiales impermeabilizantes.

Se ha avanzado mucho en los últimos años en impermeabilización de edificios. Los nuevos proyectos residenciales incorporan ya materiales innovadores, fabricados con plásticos sintéticos, que han supuesto una auténtica revolución en el sector, y a los que se ha llegado a través de la investigación para otro tipo de soluciones. 

La búsqueda de materiales altamente resistentes para la impermeabilización de presas, vertederos, depósitos de aguas residuales y otras obras de ingeniería hidráulica ha sido decisiva para dar con productos aislantes acertados y eficaces, cuyos usos se han ampliado a otros ámbitos, como la impermeabilización de construcciones residenciales y comerciales, y todo tipo de obras civiles.   

Soluciones con plásticos sintéticos 

Las geomembranas son láminas fabricadas con materiales plásticos sintéticos, perfectas para la impermeabilización en obra civil y en el sector agrícola, por sus elevadas prestaciones, entre las que destacan: La baja permeabilidad; la facilidad de unión; la elevada vida útil; las buenas propiedades mecánicas; la resistencia al desgarro; y la  adaptabilidad a la superficie. 

Las láminas de plásticos sintéticos han desplazado por completo a los materiales empleados tradicionalmente en impermeabilización, tales como las arcillas o las pantallas asfálticas, ya que han mejorado claramente los resultados de ambos productos y son más competitivas desde el punto de vista económico. Por eso, ahora, buena parte de las cubiertas y tejados de las construcciones incorpora algún tipo de geomembrana para impermeabilizar las viviendas. 

Si el constructor del inmueble en el que vives ha apostado por una lámina de plástico sintético de calidad, será difícil que haya problemas de goteras y humedades en las viviendas ubicadas en los últimos pisos. Existen muchos tipos de goemembranas en virtud del tipo de polímeros empleados en su fabricación. Las distintas categorías y aplicaciones de los materiales poliméricos aparecen reguladas en la normativa española y europea sobre impermeabilización. Las mejores son aquellas que tienen un alto grado de resistencia a la intemperie, a los productos químicos y a los microorganismos, y las que toleran bien la radiación solar y los cambios térmicos bruscos. 

Geomembranas de polietileno de alta densidad 

Los materiales impermeabilizantes más exitosos en la actualidad son las geomembranas de polietileno de alta densidad o geomembranas PEAD, pues, dentro de la amplia gama de láminas de plásticos sintéticos, son las que mejor resuelven los problemas de impermeabilización en obras de ingeniería. Sus características más apreciadas son: Su alta resistencia química y mecánica; la ausencia de elementos químicos en su estructura macromolecular, lo que favorece su estabilidad; y la excelente capacidad de soldadura que muestran las láminas. 
Las geomembranas PEAD aparecieron en la década de los sesenta y rápidamente se convirtieron en un producto indispensable en edificación, ingeniería hidráulica e ingeniería ambiental, ya que mostraron ventajas difíciles de lograr con otros materiales impermeabilizantes. 

La alta resistencia a la rotura y la perforación; la estabilidad con todo tipo de temperaturas; la excelente capacidad para el alargamiento sin deformarse; el comportamiento uniforme a la tracción lineal y biaxial; la elevada resistencia a la acción de bacterias, roedores y raíces; la inalterabilidad ante los rayos ultravioleta, y el buen comportamiento a las agresiones químicas, son los aspectos más beneficiosos de las geomembranas de polietileno de alta densidad. 

Sin embargo, todos estos valores quedan anulados si la obra de instalación del material no la efectúan empresas reconocidas y profesionales cualificados que apliquen la normativa vigente en cuanto a impermeabilización. Es imprescindible que las soldaduras se efectúen de forma correcta, siguiendo la técnica más apropiada, según el tipo de proyecto. Posteriormente, la empresa tendrá que realizar las pruebas precisas para garantizar que las uniones entre las geomembranas no presentan margen de error. 

 

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