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Minimalismo: diseño concentrado

El minimalismo es una tendencia decorativa originaria de Japón, basada en la máxima “menos es más”, que invita a eliminar todo lo accesorio y a rodearse únicamente de muebles y objetos imprescindibles.

Contrario a la ostentación y a los adornos superfluos, el interiorismo japonés se nutre de los elementos esenciales para su cultura: los paneles y mamparas que sustituyen a las paredes, duplicando el espacio y otorgando ligereza a las estancias; el futón, el clásico colchón japonés que tanto ha gustado en occidente; el tatami, la estera de paja entretejida que cubre los suelos de algunas habitaciones; las lámparas de papel, los armarios lacados, los biombos…Muchas de estas  piezas han calado acertadamente en la sociedad occidental, pero otras se vinculan únicamente al estilo de vida nipón, de modo que en Europa, el minimalismo se ha reinterpretado, adaptándose a nuestras costumbres y a los nuevos formatos de vivienda. Sin embargo, los conceptos esenciales de esta corriente decorativa, sencillez, austeridad y serenidad, se mantienen en la cultura occidental. Los inmuebles pequeños invitan a optimizar el espacio y a convertir cada estancia en un lugar donde todo se aprovecha al máximo. 

Creando espacios

Las viviendas de dimensiones reducidas nos obligan a aplicar la ausencia como estilo decorativo. La casa sólo contará con los elementos esenciales, e incluso se podrá prescindir de los tabiques en aras de ganar metros y luz en los pequeños apartamentos. Para separar las distintas estancias, se puede recurrir a la ubicación estratégica de algunos muebles, como sofás, estanterías o armarios para realizar con ellos divisiones entre el salón y el dormitorio o el salón y la cocina. 

El área más amplia será la dedicada al salón y a partir de ahí, se pueden adjudicar los metros restantes a la cocina, el cuarto de baño y el dormitorio. Éste último puede incluso integrarse en el salón, incorporando un sofá cama o un futón que tras el descanso se recoge y se convierte en asiento. Los adornos innecesarios desaparecen de las paredes que conforman el esqueleto del inmueble y dejan su lugar a algún perchero o colgador para los abrigos y prendas de invierno. 

En la cocina, mediremos los metros disponibles para valorar si hay sitio para la placa de cocción (pdf), el frigorífico (pdf), la pila, el lavavajillas, la lavadora y algunos módulos altos y bajos para guardar el menaje, útiles y aparatos. En caso afirmativo, colocaremos los elementos en línea y los cubriremos con una encimera. Si alguno de los electrodomésticos no entra en la cocina, se puede optar por llevar el frigorífico al salón. Elegir un modelo con un diseño retro resulta más caro que las versiones estándar, pero es apropiado para todo tipo de ambientes. 

En el cuarto de baño, la innovación se alía con las nuevas viviendas, a través de propuestas denominadas “unidades mínimas de baño”, con estructuras modulares autoportantes que pueden instalarse en cualquier lugar sin complicaciones y que incorporan cisternas, sifones y tuberías de suministro y evacuación empotradas. 

Mobiliario multifuncional y ligero

Los muebles de usos múltiples, ligeros y móviles son imprescindibles para racionalizar el espacio. Se pueden desplazar sin problemas y admiten empleos diversos en virtud de las necesidades del inquilino. 

Algunas a puestas seguras son las sillas que se recogen y apilan sin robar metros a la estancia, las mesas grandes y pequeñas ligeras con sobres plegables y los asientos polivalentes tipo pouf, que hacen las veces de mesa, asiento y contenedor. Las estanterías modulares incorporan o eliminan elementos de forma progresiva y sin ningún tipo de complicación en la instalación, y los cojines cuadrados pueden transformarse en silla, cama o mesa, y colocarse unos sobre otros cuando acaba el día.

Con respecto a los armarios, lo mejor son los sistemas con interiores sin paredes de separación (que permiten un aprovechamiento total del espacio), con baldas sencillas, finas y extraíbles con dispositivos específicos para las distintas prendas y complementos. También resultan interesantes, las estructuras que consisten en perfiles de aluminio que van fijadas a la pared a través de un único punto de apoyo para soportar las baldas y elementos colgadores, y que se complementan con cajas para guardar prendas y accesorios. Esta modalidad es muy práctica y sencilla, y puede convertirse en un armario de tamaño reducido para una vivienda pequeña o en auténtico walk in closet para un amplio loft. 
 

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