Precauciones para proteger la segunda residencia en los meses de frío.
No es extraño que algunas viviendas pasen largos períodos de tiempo deshabitadas, sobre todo aquellas que tienen la consideración de segundas residencias y están en la costa. Para que no se deterioren durante las ausencia de sus moradores, sólo hay que tener en cuenta algunos detalles.
El hecho de que una casa permanezca cerrada durante un tiempo supone un flaco favor para el mobiliario, las instalaciones y los enseres que alberga. La carencia de ventilación puede provocar evidencias de humedad en las paredes. La falta de uso en ocasiones hace que los aparatos eléctricos hasta dejen de funcionar. También hay que tener cuidado con la comida que se almacena, que si acaba estropeándose se convierte en un foco insalubre y da mal olor.
Precauciones
Pequeñas precauciones como cerrar las llaves de paso del agua, vaciar el circuito de calefacción para que las tuberías si hiela no revienten o mantener las ventanas y persianas bien cerradas contribuyen a mejorar el estado de conservación general de cualquier vivienda. Especialmente importante es seguir las normas de seguridad y los consejos de utilización de los equipos de gas, así como del resto de las instalaciones. Tampoco se deben olvidar ciertas las medidas de seguridad contra el fuego o los apagones, como la instalación de un rearmador automático capaz de restablecer el servicio eléctrico para que no se descongele el congelador o se desconecte la alarma tras una tormenta o mecanismos que puedan cortar la luz en caso de producirse un cortocircuito o sobrecarga prolongada.
Los edificios, a veces por estar habitados y otras no, consumen la mitad de la energía gastada por el hombre y son responsables de la emisión de la mitad del C02 a la atmósfera. La zona geográfica, el tamaño y el tipo de vivienda determinarán las condiciones de gasto y mantenimiento. Hoy, la tecnología computerizada, en forma de sistemas automáticos de iluminación, calefacción, climatización y seguridad, facilita mucho el ahorro de energía y el control de las construcciones más modernas.
No obstante, siempre si alguien se hace cargo de "dar vuelta" es mucho mejor. Así podrán seguir viviendo las plantas y el buzón no estará a rebosar de cartas y publicidad. De todas maneras, en la actualidad existen empresas que se dedican a mantener las viviendas en ausencia de sus propietarios o inquilinos. Se encargan de evitar y solucionar problemas. Por un precio pactado se comprometen a mantener casas y urbanizaciones en perfecto estado, ventilando, limpiando y revisando cada dos semanas todas las instalaciones. También comprueban el estado de los aparatos domésticos que pueda haber.
Gastos
No siempre se hace imprescindible contratar un servicio de mantenimiento. Ni todas las viviendas son iguales ni las exigencias de sus moradores son las mismas, pero con un poco de cuidado y precaución, el hecho de ser "segunda residencia" no tiene que implicar que una casa no pueda disfrutar de las mismas condiciones que cualquier vivienda habitual.
Las segundas viviendas suponen grandes inversiones, por tanto estas propiedades no han de descuidarse. Por otro lado, sus gastos de mantenimiento acostumbran a ser más elevados. La razón es que en algunas épocas, como en el verano, hay más personas que pasan por la casa.
También, precisamente por motivos derivados de la ausencia de los propietarios y de la afluencia masiva de gente en ciertos periodos, su seguro suele ser más costoso; pero siempre imprescindible.
No deben olvidarse los pagos de los gastos fijos: la calefacción y el sistema de climatización, la recogida de basuras, el agua y el teléfono, en su caso la piscina, el ascensor, la limpieza de las áreas comunes, etc.
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