
Con la llegada de un niño al hogar, lo que para los adultos resulta fácil y seguro, se convierte en toda una aventura para el pequeño durante su crecimiento. Muchas de las cosas y materiales de la vivienda que pueden resultar inofensivas se convierten en un foco de riesgo.
Bien por su toxicidad, en lo que a los materiales de limpieza se refiere por ejemplo, bien por la curiosidad del pequeño, cuando empieza a trepar o gatear y los muebles con esquinas se convierten en un peligro, o por muchos más detalles que se escapan a primera vista.
Según los psicopedagogos, para identificar efectivamente los riesgos que el infante tiene que asumir dentro de la casa, lo mejor es realizar un reconocimiento de la zona, pero desde la perspectiva del bebé, es decir, a gatas. Así, los padres se darán cuenta de cuántas cosas quedan al alcance del niño y podrán distinguir los distintos riesgos que entraña el hogar para su hijo.
Antes de iniciar el viaje a gatas por la casa, los padres del niño deben tener en cuenta que dentro del hogar también hay productos con bases químicos que son peligrosos para la salud del niño en caso de que cayeran en sus manos. ¿Cuáles son?. Pues pueden ser peligrosos desde los productos de limpieza del hogar (aerosoles, almunia, limpia ventanas, de muebles, suelos, y metales, ...), productos de jardinería (fertilizadores), artículos de pintura (barniz, pegamento, cera,...), los medicamentos, hasta los productos para lavar la ropa (detergente, almidón, lejía,...).
Muy a menudo los niños se lesionan al jugar o al ingerir estos productos, por eso hay que mantenerlos fuera del alcance de los pequeños. Para ello, se tienen que almacenar en un tablero alto al que no pueda llegar el bebé, ni las mascotas, porque éstas podrían derramarlos por el suelo y luego ser el pequeño quien se intoxique. Otra opción es guardar todos aquellos productos peligrosos en un armario alto y con cerradura.
Para más seguridad, nunca se deben almacenar estos materiales en envases sin etiquetas, ya que sería fácil olvidar el contenido y podría inducir a error. En el mismo sentido, no se deben rellenar recipientes que han servido para otros propósitos. Por ejemplo; no se debe rellenar una botella de leche con lejía, porque los niños pueden confundirse e identificar el envase con la leche aunque su contenido ahora sea otro, hay que tener en cuenta que aunque lo etiquetemos, el pequeño no sabe leer.
Otro consejo a seguir en referencia a estos productos es que no se debe dejar ninguno de estos materiales abierto o desatendido, los infantes son muy inquietos y en un descuido podrían volcar el producto o incluso cogerlo e ingerirlo. Cualquier detalle es importante para salvaguardar la seguridad de los hijos.
En cuanto a las medicinas, es aconsejable no almacenarlas en el armario del baño donde el crío fácilmente puede acceder a ellas. Del mismo modo, no deben almacenarse en armarios bajos.
Por otro lado, hay que evitar guardar juntos los materiales inflamables, ya que en caso de producirse una chispa o un incendio arderían simultáneamente produciendo una situación de extrema peligrosidad. Y sobre todo, hay que mantenerlos fuera del alcance del niño.
Uno de los detalles que suele escaparse a los adultos es el modo de uso de estos productos. Siempre hay que utilizarlos con guantes de goma o similares para evitar impregnarse con ellos, ya que luego se tendrá contacto directo con el niño bien sea para auparlo, acariciarlo, etc., y lo que para nosotros es un pequeño contacto con el tóxico para el niño puede resultar altamente perjudicial a la salud.
Una vez finalizado el almacenamiento seguro de los productos peligrosos del hogar, los padres tendrán que analizar otros aspectos de la casa que también suponen un riesgo para el crío, en un viaje a gatas, tal y como lo haría su hijo.
Inspección a fondo
A grandes rasgos, en un primer recorrido por toda la casa, hay que analizar qué muebles tienen esquinas agudas y cubrirlas con materiales acolchados, los objetos pesados que serían fáciles de hacer caer, retirarlos. Se debe inspeccionar todo tomacorriente desnudo y también la longitud de cada uno de los cables eléctricos, ya que están invitando al pequeño a estirarlos o a morderlos, e intentar recogerlos con algún accesorio.
Los tomacorrientes se tienen que asegurar con protectores de insertar para cuando el niño empieza a gatear. Sin embargo, habrá que cambiarlos por protectores con cubiertas de seguridad integrantes cuando el niño ya haya crecido y gane destreza. Estos protectores tienen un mecanismo que gira para bloquear las entradas cuando no hay nada conectado a ellas, de tal modo, que aunque el crío lo intente no podrá sacarlo.
Después de la inspección general, toca el examen por zona de la casa. En el interior de la cocina hallamos todo un mundo de complicaciones. El refrigerador es uno de los elementos que más atrae a los pequeños, ya que ven que los adultos sacan del mismo cosas ricas. Para evitar que puedan abrirlo existen cerraduras especiales para asegurar las puertas del refrigerador, como también para estufas y compactadores de basura.
También hay que impedir que los cuchillos y materiales cortantes queden al alcance del infante. Por otro lado, los electrodomésticos es mejor que posean su propio cable, con una corta longitud, para evitar el acceso del niño.
Es importante que cuando se derrame cualquier producto por el suelo, se limpie inmediatamente. El niño se mueve a gatas y cualquier sustancia que ingiera puede ser perjudicial para su salud, sin mencionar que podría resbalar y accidentarse con algún mueble.
Al cocinar, el adulto debe asegurarse que los mangos de las ollas y sartenes estén hacia el medio de la cocina. Las manillas que sobresalen del borde de la cocina pueden ser alcanzados por los críos curiosos.
El cuarto de baño
En el baño es importante prevenir los ahogamientos. Nunca se debe dejar a un bebé sólo en una bañera ni por un segundo, tampoco al cuidado de otro menor. Aunque suene el teléfono, o se tenga que ir a por una toalla, el adulto deberá desplazarse con el pequeño.
Hay que tener en cuenta que un asiento para bañar bebés no sustituye la supervisión. Una bañera para bebé es un dispositivo de asistencia, no de seguridad. El pequeño podría deslizarse o caerse fuera de los asientos para el baño, y podría ahogarse. También, para evitar los resbalones, se deben poner tapetes antiderrapantes en el suelo de la bañera.
Así, también tendrá que dejarse siempre la tapa del inodoro cerrada, para evitar que el infante la abra y tenga acceso al agua. Cabría considerar la colocación de un pasador en la puerta del baño fuera del alcance del niño para que sólo entrara acompañado de un adulto.
Con estas medidas de seguridad, el desarrollo del niño no se verá limitado, ya que no se aislará al bebé cercenando su curiosidad y capacidad de movimiento, pero sí que estará más seguro y los padres más tranquilos.
Artículos básicos de seguridad en el hogar para bebés:
Barreras para evitar el paso del bebé por escaleras y entradas peligrosas
Cerraduras de puertas y cajones
Protectores para tomacorrientes
Accesorios para enrollar cordones de las ventanas
Protección acolchada para llave de la bañera
Tapetes antideslizantes bañera
Otros consejos:
1. Los espacios entre los barrotes de la cuna no deben ser mayores a 7.5 cm
2. La cuna o el corral no deben tener bordes afilados
3. La distancia desde el colchón hasta el borde superior de la baranda debe medir más de 60cm
4. Usar almohadillas en el interior de la cuna
5. Mantener bolsas y envoltorios de plástico fuera del alcance de los niños
6. Mantener los juguetes con piezas pequeñas, y otros objetos pequeños fuera del alcance de los más pequeños
7. Colocar puertas al principio y al final de cada escalera
8. Comprar medicamentos con tapas a prueba de niños
9. Colocar el termostato del calentador de agua a no más de 51 grados centígrados
10. Colocar los enseres de baño (máquinas de afeitar, quita esmalte, laca...) fuera del alcance de los niños
11. Enseñar a los pequeños qué es un incendio, explicándoles cómo se inician y cómo se evitan.
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