
Utilizar productos tan cotidianos como lejías o detergentes puede ser peligroso si no se tienen en cuenta una serie de recomendaciones básicas que han de constar en la etiqueta.
El Programa de Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (DADO), realizado por el Instituto Nacional del Consumo, ha detectado que un 1,7% de los accidentes que tuvieron lugar en 2004 tuvo como causante un producto químico.
El Real Decreto 363/1995, modificado por el Real Decreto 700/1998, de 24 de abril, clasifica qué sustancias han de considerarse como peligrosas y establece las normas que han de cumplir sus envases, así como los pictogramas o símbolos de peligro que han de figurar en sus etiquetas. También instituye unas frases normalizadas que advierten de los peligros de esos productos y dan consejos para su manipulación.
La legislación comunitaria sobre clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas se está incorporando al ordenamiento jurídico español a medida que avanza. El reglamento excluye de su ámbito de aplicación medicamentos, cosméticos, plaguicidas y otros compuestos que son regulados por sus normas específicas.
Motivos de peligro
La clasificación de peligrosidad contemplada en la normativa distingue entre productos con propiedades físico-químicas:
- Explosivos: que puedan explosionar al entrar en contacto con una llama o que son más sensibles a los choques o a la fricción.
- Comburentes: preparados que al interactuar con otros, sobre todo con los inflamables, desprenden calor, es decir, desencadenan una reacción exotérmica.
- Extremadamente inflamables: compuestos que tengan un punto de ignición extremadamente bajo y un punto de ebullición bajo, así como preparados gaseosos que, a temperatura y presión normales, sean inflamables en contacto con el aire.
- Fácilmente inflamables: productos que a temperatura ambiente puedan calentarse e incluso inflamarse sin aporte de energía, que pueden inflamarse fácilmente por la acción breve de una fuente de ignición y que continúen quemándose o consumiéndose después, gaseosos inflamables en el aire a presión normal o que en contacto con el agua o el aire húmedo desprendan gases fácilmente inflamables en cantidades peligrosas.
- Inflamables: sustancias cuyo punto de ignición sea bajo.
Con propiedades toxicológicas:
- Muy tóxicos: preparados que, por inhalación, ingestión o penetración cutánea, puedan entrañar riesgos extremadamente graves, agudos o crónicos e incluso la muerte.
- Tóxicos: productos que por inhalación, ingestión o penetración cutánea pueden entrañar riesgos graves, agudos o crónicos e incluso la muerte.
- Nocivos: preparados que por inhalación, ingestión o penetración cutánea pueden entrañar riesgos de gravedad limitada.
- Corrosivos: compuestos que en contacto con los tejidos vivos puedan ejercer sobre ellos una acción destructiva.
- Irritantes: elementos que por contacto inmediato, prolongado o repetido con la piel o mucosas puedan provocar una reacción inflamatoria.
Por su influencia sobre la salud humana:
- Carcinogénicos: sustancias que por inhalación, ingestión o penetración cutánea puedan producir cáncer.
- Con efectos sobre la reproducción: que por inhalación, ingestión o penetración cutánea puedan inducir lesiones en el feto durante su desarrollo intrauterino.
- Mutagénicos: elementos que por inhalación, ingestión o penetración cutánea puedan producir alteraciones en el material genético de las células.
Por sus consecuencias sobre el medio ambiente:
- Peligrosos para el medio ambiente: preparados cuya utilización presente riesgos inmediatos o diferidos para el medio ambiente.
Normas de etiquetado
Las normas más importantes para el etiquetado de las sustancias hacen referencia que los envases estarán etiquetados en forma clara, legible e indeleble. De igual modo, la etiqueta deberá estar colocada de manera visible y nunca en cierres, precintos y otras partes que normalmente se utilicen al abrir el envase. Los cierres deben ser resistentes para impedir la pérdida de producto.
La presentación y el color de la etiqueta del envase serán tales que el símbolo de peligro y el fondo sobre el que esté impreso destaquen claramente. En el texto de la misma debe aparecer:
" El nombre de la sustancia.
" Su concentración.
" Nombre, número de teléfono y dirección del fabricante importador o distribuidor.
" Indicaciones de peligro y sus pictogramas en negro sobre fondo anaranjado.
" Advertencia del riesgo que suponen las sustancias peligrosas, concretamente las llamadas frases R, relativas a los riesgos específicos. Ej. R23. Tóxico por inhalación.
" Consejos de prudencia para su uso. Ej. Manténgase el recipiente bien cerrado.
" Si no fuese posible por el pequeño tamaño de su etiqueta, deberá incluir un folleto en el que figuren los mismos.
" Deberán llevar también la frase "etiqueta CE" y el número CE.
En el caso de las lejías deben figurar las siguientes leyendas:
- Mantener fuera del alcance de los niños.
- No ingerir.
- Evitar el contacto con la piel y mucosas.
- Peligro, producto irritante.
- Desprende un gas tóxico en contacto con productos amoniacales o con ácidos.
- Hipoclorito (se indicará el metal alcalino de que se trate). Solución de (contenido de cloro) y los gramos de cloro activo por litro.
- Apto para desinfección de aguas o no apto para desinfección de aguas.
Según los datos recogidos en el Programa DADO, el 0,4% de las personas que sufrieron un accidente con estas sustancias considera como posible causa el no haber seguido las instrucciones de uso del producto y el 0,2% lo achaca a no haber tenido conocimiento o suficiente información sobre el mismo.
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