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Incendios: cómo actuar y prevención
Incendio

La prevención y una buena revisión de tus instalaciones es la forma más óptima de evitar un incendio en tu hogar. No obstante, es importante también que conozcas cómo debes actuar en caso de encontrarte ante las llamas: mantener la calma y recordar unas normas elementales, te ayudará a salir con éxito de una situación de peligro.

 
En octubre de 1996 fue aprobado el Real Decreto 2177/1996, en el que se regulan las condiciones de protección contra incendios en los edificios. Las construcciones a partir de ese año cuentan con los requisitos básicos para la compartimentación, la evacuación y la señalización en caso de incendio. No obstante, aunque las medidas en los edificios sean cada vez más efectivas, la prevención sigue siendo la forma más eficaz de evitar los daños que un incendio puede ocasionar.

Normas básicas de prevención
Para que tu hogar sea seguro y evites el peligro de incendio, es necesario que cumplas unas sencillas normas:
Revisa la instalación eléctrica. Los enchufes han de estar bien anclados en la pared
y en perfectas condiciones. No debes sobrecargarlos con varios aparatos conectados al mismo tiempo.
Inspecciona regularmente tu instalación de gas. Un pequeño escape puede producir una explosión. Si hueles a gas, no enciendas la luz, ni prendas cerillas. Abre rápido puertas y ventanas, y cierra la llave del gas.
- En la cocina, utiliza ropa de manga corta y ajustada a los brazos. Los mangos de las ollas y sartenes nunca han de sobresalir de la placa.
- Si eres fumador, evita fumar en la cama, y comprueba que las colillas han quedado bien apagadas en el cenicero.
- Determinados productos de limpieza contienen agentes inflamables. Evita que estos productos estén cerca de fuentes de calor.
- Instala un detector de humos -también puede detectar gases-, así como un pequeño extintor cuyo peso, con carga incluida, no supere los seis kilos, para que su manejabilidad sea la más adecuada.
- Si te decides a comprar un extintor, en el mercado existe una gran variedad de diferentes tamaños y cargas. Los extintores pueden ser de agua pulverizada, de agua a chorro, de espuma física, de polvo convencional, de polvo polivalente, de anhídrido carbónico o específico para el fuego de metales. El más aconsejable para un hogar es el de polvo seco polivalente, ya que se adapta mejor a los posibles fuegos que se puedan desarrollar en una vivienda.

Cómo actuar
Si no sabes la causa por la que se ha producido el incendio, no viertas agua sobre él, ya que si lo ha provocado un cortocircuito, avivarás el fuego, y podrías provocar una explosión. Si la causa es el gas, el agua tampoco surtirá efecto. En estos casos, es mejor utilizar el extintor de polvo seco polivalente, dirigiéndolo contra la base de las llamas para apagarlo. En el caso de que el fuego persista, huye de la habitación cerrando puertas y ventanas. El fuego necesita oxígeno para expandirse,  por lo que tienes que cortar toda corriente de aire, y evitar así su propagación.

Cuando el fuego es de grandes dimensiones, y han de intervenir los bomberos, abandona
el domicilio gateando. El humo se concentra en el techo de las habitaciones y en el suelo podrás respirar mejor. Utiliza un paño húmedo cerca de la cara para que te ayude a respirar mientras abandonas la casa. Los bomberos harán el resto.
 

16 de enero de 2004


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