
Cada vez es mayor el número de viviendas que cuentan con instalación de tuberías de gas natural, a las que hay que sumar los hogares que usan las conocidas bombonas de butano. Aunque el gas es uno de los combustibles más seguros, unas básicas normas de seguridad te ayudarán a prevenir posibles accidentes.
Los gases más utilizados -butano, propano y gas natural- son inodoros, es decir, no desprenden ningún tipo de olor. No obstante, las compañías que los distribuyen añaden un aditivo que les confiere el característico olor a gas, para que puedas reconocer rápidamente que hay un escape.
Revisión de instalaciones
Una de las principales medidas que debes tomar es la revisión periódica de las instalaciones de gas y de todos los aparatos: estufas, calentadores, calderas y cocinas. Si utilizas botellas de butano, has de revisar los tubos de conexión y cambiarlos antes de la fecha de caducidad. En estas instalaciones, la ley establece una revisión obligatoria cada cinco años.
En el caso de las instalaciones de gas natural, le ley determina que la revisión ha de hacerse cada cuatro años, siendo de obligado cumplimiento. La gran mayoría de empresas suministradoras ofrece, a diferentes precios, una revisión anual de las instalaciones, aunque éstas no te eximen de la obligatoria.
Comprobaciones básicas
Cuando se produce un escape de gas y lo inhalas, éste se fija en los glóbulos rojos de la sangre impidiendo que el oxígeno llegue al cerebro y provocando dolores de cabeza, vómitos y náuseas. Por esta razón se aconseja que siempre que se usen aparatos de gas, la habitación esté bien ventilada.
La llama de los aparatos de gas ha de ser de un color azul vivo en la base y más claro en el extremo, no debe temblar o tender a apagarse. En caso contrario, la combustión será mala y tendrás que avisar a un técnico para que localice la avería.
Las llaves de paso han de funcionar perfectamente y si quieres comprobar si hay escapes, mezcla agua y jabón y aplícalo en las juntas. Si a los pocos segundos observas que surgen pompas, la unión no es buena y se está produciendo una pequeña fuga. Otra forma de comprobarlo es cerrar todas las llaves de paso y mirar si el contador sigue avanzando. En caso afirmativo, hay una avería en la instalación.
Medidas de precaución
Si cuando llegas a casa hueles a gas, abre rápidamente todas las ventanas. Aunque estés a oscuras, no enciendas ningún interruptor de luz, ya que la chispa de encendido puede provocar una explosión.
Cuando enciendas un aparato de gas, no abras la llave de paso a menos que tengas ya la cerilla encendida. De esta forma evitarás que, si ha salido mucho gas por un mal funcionamiento del aparato, se produzca una pequeña explosión al encender el fósforo.
En la cocina tienes la obligación de instalar pequeñas rejillas reglamentarias que garanticen la ventilación de la habitación. Estos orificios, su tamaño y su número, están reglamentados en función de los metros de la cocina y los aparatos a gas que haya en ella. Déjate aconsejar por un instalador para cumplir con la normativa actual.
Bajo ningún concepto utilices los radiadores, las estufas o las bombonas como percheros para secar la ropa húmeda. En el caso de las estufas, puedes terminar provocando un incendio.
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