Dos equipos permanecen en el horizonte profesional de Fernando Alonso. Pero el momento de decidir ha llegado; la temporada 2008 ha comenzado ya para casi todos los pilotos menos para el asturiano, que aún tiene que filtrar sus indecisiones para que, en ese horizonte, sólo quede ya una escudería. En juego, Renault y Red Bull. Y ambas están dispuestas a echar el resto por hacerse con sus servicios.
Red Bull manejó durante un tiempo la posibilidad de fichar a Ross Brawn, uno de los más inteligentes estrategas de la F1. Su adquisición podría haber convencido a Alonso, pero Brawn ha preferido el dinero y el proyecto de Honda, donde le dejarán hacer lo que quiera con el equipo. Así las cosas, Red Bull ya sólo puede ofrecer a Fernando lo que tiene a día de hoy, sin promesas futuras.
Algo similar le pasa a Renault. La buena experiencia allí vivida por el bicampeón español era uno de sus puntos a favor, pero la acusación de McLaren contra la escudería de Briatore por espionaje ha puesto las cosas difíciles. Nadie sabe todavía en qué puede quedar este problema, y para Alonso no deja de ser un elemento de riesgo.
Al final, ambos equipos presentan una serie de pros y contras que el asturiano valorará. Pero el tiempo para decidir se agota. Eso sí, hay una cláusula que tendrá mucho peso en esa decisión final: Alonso pide que, si Ferrari muestra interés en ficharle para 2009, quedará libre de su contrato. Si alguno de los dos equipos acepta esta condición, tendrá mucho hecho.
15/11/2007
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